Introducción al Cloud Computing

Vamos a dedicar unas pocas líneas a explicar de la manera más sencilla y breve posible en qué consiste la prestación de servicios informáticos en la nube (Cloud Computing). En este mismo blog hemos escrito ya varios artículos sobre este tema, pero siempre hemos asumido que el lector conoce el concepto. Pondremos remedio a esta situación con este artículo.

Una definición sencilla y directa…

El Cloud Computing consiste en que los recursos de información (aplicaciones y bases de datos) están almacenados en servidores de terceros y son accesibles a los usuarios a través de Internet. En este modelo, el cliente se hace suscriptor de estos servicios y los consume pudiendo dimensionar de manera inmediata la cantidad de recursos que necesita en cada momento.

Cualquiera que tenga una cuenta de correo en Gmail o similar, o una cuenta de Facebook, etc… está haciendo uso de aplicaciones en régimen de Cloud Computing. En muchos casos el consumo es gratuito (normalmente cuando el usuario es un particular), pero el modelo Cloud Computing orientado al consumo por parte de empresas requiere al pago por uso.

Con este modelo, la provisión de servicios informáticos se convierte en una utility más, como si de la electricidad, el gas o el suministro de agua se tratase.

Desde el punto de vista empresarial las ventajas son obvias, reducción de costes, economías de escala y deslocalización (acceso a la información desde cualquier sitio) entre otras.

Una definición más formal y detallada…

Según el NIST (National Institute of Standards and Technology, del departamento de comercio de EEUU), el Cloud Computing se define como:

“El Cloud Computing es un modelo para proporcionar, bajo demanda, acceso de red a una reserva configurable y compartida de recursos informáticos (redes, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios) que pueden ser provisionados rápidamente y liberados con un esfuerzo mínimo por parte del proveedor de servicios. Este modelo potencia la disponibilidad de los recursos y se compone de cinco características esenciales, tres modelos de servicio y cuatro modalidades de despliegue…”

Características esenciales:

Servicio bajo demanda: El cliente decide de manera unilateral y  automatizada, con apenas participación del proveedor del servicio, los recursos que necesita (espacio en disco, capacidad de procesamiento…).

Acceso a través de Internet: Se puede acceder a la información y a los recursos, virtualmente desde cualquier sitio.

Reserva de recursos: Los recursos del proveedor son puestos a disposición de distintos clientes concurrentes, como si se tratase de viajeros en un vagón del metro.

Elasticidad: Los recursos de cómputo son proporcionados de manera elástica y rápidamente para adaptarse a las necesidades del cliente en cada momento.

Consumo medido: El consumo de recursos puede ser medido y monitorizado para facilitar la transparencia y gestión del servicio.

Modelos de servicio:

SaaS – Software as a Service (software como servicio) : El recurso informático consumido es una aplicación; por ejemplo, el correo web de Gmail.

PaaS – Platform as a Service (plataforma como servicio): El recurso puesto al servicio de los clientes son los servidores y sistemas base en los que el cliente puede instalar y operar sus propios servicios o aplicaciones.

IaaS – Infrastructure as a Service (Infraestructura como servicio): El recurso puesto al servicio de los clientes son recursos computacionales básicos (red, capacidad de almacenamiento en disco, capacidad de procesamiento) en los que el cliente puede instalar y configurar su propia plataforma (a partir del sistema operativo).

Modalidades de despliegue:

Private Cloud (nube privada): La infraestructura está gestionada para ser usada (consumida) por una única empresa. La gestión puede ser llevada por la propia empresa o por un tercero y puede estar instalada en la empresa o en instalaciones de terceros.

Community Cloud (nube comunitaria): La infraestructura está gestionada para ser usada (consumida) por varias organizaciones que comparten objetivos, negocio, los mismos requisitos de seguridad…

Public Cloud (nube pública): La infraestructura está disponible para las empresas o público en general

Hibrid Cloud (nube Híbrida): Combinación de alguna de las modalidades de despliegue descritas.

Epílogo

El modelo de prestación de servicios informáticos en régimen de Cloud Computing está suponiendo sin duda toda una revolución. Personalmente estoy convencido de que parte del futuro de la economía española pasa por ser líder en la prestación de servicios de calidad en la “nube”. Además, la flexibilidad y la estructura de costes del modelo favorecen la creación de empresas, al reducirse drásticamente los costes de implantación y mantenimiento de infraestructuras técnicas; es decir, el modelo propicia la tarea de emprender, que en un país como el nuestro resulta siempre tan difícil…

Sin embargo, el modelo en la nube no está aún del todo maduro y es cuando pasamos del plano de las posibilidades al de la realidad empresarial cuando surgen retos en los que es necesario profundizar. Por ejemplo, aquellas empresas más reguladas y más preocupadas por las cuestiones del cumplimiento, son todavía reacias a abrazar este modelo debido a las dificultades que conlleva el extrapolar a “la nube” los procesos de control necesarios. Se trata, por ejemplo, de cuestiones relacionadas con la protección de datos de carácter personal; los de tarjetas de crédito o en general con la trazabilidad y auditoría de actividades en los sistemas en el contexto de los controles anti-fraude.

Pero estas cuestiones las desarrollamos y seguiremos discutiendo en otros artículos en este mismo blog. Invitamos a los lectores a que los lean.
Un abrazo a todos y gracias por la atención.